El árbol confundido

Había una vez en un gran bosque en un lugar que podría ser en cualquier tiempo, árboles de manzanas, naranjas, perales y bellísimos rosales, todos ellos felices y satisfechos, reinaba la alegría en ese jardín, a excepción de un árbol profundamente triste, su problema es que no sabia quien era; el manzano le decía, “si te concentras, podrás tener sabrosas manzanas, es muy fácil”. “No lo escuches le decía el rosal, es más sencillo tener rosas, son más bellas”.
Desesperado el árbol, intentaba todo lo que le sugerían y como no podía ser como los demás se sentía cada vez más frustrado.
En la noche de intensa lluvia se escuchó un relámpago que le cortó algunas ramas y un pequeño búho, la más sabía de las aves, y le dijo: “No te preocupes, tu problema no es tan grave, es el mismo de muchísimos seres sobre la tierra. Yo te daré una solución No dediques tu vida a ser como los demás quieren que seas, sé tú mismo, conócete y para ello aprende a escuchar tu voz interior” y desapareciendo en la noche dejó reflexivo al árbol. ¿Mi voz interior? ¿Ser yo mismo? ¿Conocerme?
Todo esto se preguntaba el árbol desesperado, cuando de pronto empezó a comprender. Cerro sus ojos y los oídos al exterior y abrió su corazón y por fin pudo escuchar su voz diciéndole: “Tú jamás darás manzanas, porque no eres un manzano, ni florecerás cada primavera con rosas, porque no eres un rosal. Yo te pregunto ¿qué te hace la lluvia de la tormenta? Me baña, me lava mis hojas, ¿qué te hace el viento? Me sacude, y me seca, ¿qué te hace el relámpago? Me cortó algunas ramas que estaban viejas, y mañana o pasado saldrán otras nuevas, date cuenta que ¡Eres un Roble!, tu destino es crecer, crecer y ser majestuoso, darás cobija a los pájaros, sombra a los viajeros, belleza al paisaje y eres uno de los árboles mas longevos… tienes ¡una misión! ¡Cúmplela!".
El árbol fuerte y seguro despertó saludando al sol, y al jardín completo diciendo ¡Soy un Roble! Y se dispuso a ser todo aquello para lo cual estaba destinado, y así pronto llenó su espacio y fue admirado y respetado por todos, sólo entonces fue feliz.
Y aquí en nuestro alrededor ¿cuántos serán robles y no se permiten a sí mismos crecer? ¿Cuántos serán rosales que por miedo al reto, sólo dan espinas? Todos venimos a cumplir una misión y a llenar un espacio, no permitamos que nada ni nadie, nos impida conocer y compartir la maravillosa esencia de nuestro SER.
TAL VEZ AMIGOS MÍOS, NUESTRA ÚNICA MISIÓN ES DAR UN VISTAZO EN NUESTRO INTERIOR PARA DESCUBRIR LO QUE SE ALOJA DENTRO Y PODER LLEGAR A SER NADA MENOS QUE NOSOTROS MISMOS.
POR TODAS LAS VECES QUE HEMOS SOPORTADO TORMENTAS DESASTROSAS, QUE HAN TUMBADO PARTE IMPORTANTE DE NUESTRO FOLLAJE, HEMOS ENCONTRADO QUE SIEMPRE HAY LUGAR PARA QUE CREZCAN HOJAS NUEVAS.




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